“Mi profesión es para poder generar el impacto que busco. Mi trabajo es el espacio donde puedo crear y soñar”

José Manuel Moller:

El fundador de la exitosa empresa social “Al Gramo” se encontró con el propósito que lo llevaría a la realización de su vocación: La problemática que denomina “impuesto a la pobreza” y su lucha por subsanarla desde los anaqueles de los almacenes de barrios y poblaciones.

Aún no cumple treinta años pero José Manuel Moller ya es ampliamente reconocido en el ámbito de la innovación social, emprendimiento y startup. Al Gramo, la compañía de la que es fundador, ha recibido docenas de reconocimientos nacionales e internacionales. Recientemente fue ubicada en el puesto N°11 a nivel mundial de las Mejores Empresas Para el Mundo de Empresas B; mientras que en el ranking Fast Company de las empresas más innovadoras quedó en la posición 42 a nivel global y top one en Latinoamérica. En 2017 fueron la única empresa chilena y una de sólo tres latinoamericanas seleccionadas para participar de la Exposición Universal de Dubái (Expo 2020).

A Moller le bastaron algunos meses viviendo con unos amigos en una población de la comuna de La Granja – mientras estudiaba Ingeniería Comercial en la UC y trabajaba para financiar esa decisión no financiada por su familia – para darse cuenta de que con bajos ingresos es necesario hacer compras más pequeñas, que terminan siendo más caras. A esto le denominó el “impuesto a la pobreza” y se propuso solucionarlo con las herramientas que le entregaba su formación en el mundo de los negocios. Así surge  “Al Gramo”, una empresa social que reduce los precios de compra de las familias a través de la venta a granel y al mismo tiempo apoya los almacenes de barrio. Esta experiencia es la que Moller compartirá con jóvenes escolares en el encuentro “Evoluciona 2018”. “Les quiero contar del impacto que estamos haciendo en las poblaciones. Pero también van a haber grandes referentes del mundo del rock, sustentabilidad e innovación social. La idea es invitarlos, para que en conjunto veamos cómo podemos cambiar el mundo”, señala Moller.

¿Recuerdas cuándo y por qué decidiste qué serías cuando grande? ¿Cambió a lo largo de tu vida? ¿Estás contento con ésta?

Siempre quise hacer algo que mezclara creatividad y el aportar a alguien. Creo que ha sido un sello constante en mis etapas de crecimiento. En el tiempo, quizás se fue acotando a más intereses que en su momento fueron el centro de alumnos de mi colegio, las actividades en poblaciones o trabajos en mejoramientos de vivienda. Recuerdo que fue como en tercero medio que decidí estudiar Ingeniería Comercial, porque lo veía como la opción más abierta para meterme en diversos temas. Hoy estoy contento con mi decisión, en la medida en que veo la empresa como un medio, más que como un fin. Es el camino que tengo para generar impacto.

¿Te acuerdas cómo te preparaste para dar la prueba de admisión a la universidad?

¡Sí! recuerdo que estaba muy enfocado en entrar a la Universidad. Me preparé bien, con tiempo, especialmente en matemáticas, que irónicamente fue en la prueba que me fue peor. En el colegio teníamos en cuarto medio un período especial de preparación y con amigos también estuvimos en preuniversitario en cuarto medio. Quizás sea nerd, pero recuerdo que me gustaba hacer ensayos. Debe ser por la posibilidad de ir viendo mejoras en el corto plazo, pero no tengo un mal recuerdo de ese período.

¿Qué consejos les darías a jóvenes que están preparando la PSU y decidiendo qué van a estudiar?

Lo primero es que la PSU no es todo, no es la vida, es solo una de las formas de llegar a la universidad. Para quienes crean que la PSU es su camino, recomiendo preparar con tiempo y calma. Es una prueba que,  como todas, tiene sus defectos y fallar en la PSU no guarda relación con el talento que uno tenga o no. Hay gente que va a tener la suerte de poder entrar vía PSU, pero existen otros caminos también.

Con respecto a qué estudiar, les preguntaría qué impacto quieren dejar. Independiente de lo que estudien, los invito a pensar en qué quieren lograr con lo que estudien. Los caminos son múltiples, pero hacen sentido en la medida en que apunten a algo más allá de asegurar un ingreso.

¿Qué rol juega la profesión y el trabajo en tu vida? ¿Cómo se combina con otras cosas que te parezcan importantes?

Mi profesión es mi medio para poder generar el impacto que busco. Mi trabajo es el espacio donde puedo crear y soñar con mis compañeros de pega. Yo combino en mi trabajo, tanto mi espacio laboral como vocacional, ¡Es increíble poder hacer las dos cosas en un mismo lugar! Además del trabajo trato de tener espacios de trote para despejarme, también participo de una fundación que creamos con amigos, que se llama Fundación Mapocho, que busca dar visibilidad a líderes invisibilizados.

¿Por qué decidiste ser emprendedor? ¿Qué destacas de tu proceso/trayectoria en este ámbito?

Nunca busqué ser emprendedor. La verdad es que comencé porque vi un problema enorme del cual nadie se estaba haciendo cargo. Creo que mi proceso ha sido siempre 100% orientado al propósito. Si no existiese el “impuesto a la pobreza”, no existiría AlGramo y probablemente estaría en otro lugar. Cuando se acabe el problema se cumple el propósito, no me interesa el trabajo por el trabajo.

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