Académicos entregan un análisis acerca de la nueva Prueba de Transición

Los jefes del Departamento de Matemáticas y Lenguaje del Preuniversitario Pedro de Valdivia concluyen que el grado de dificultad de la prueba no disminuyó a pesar de la reducción de preguntas.


En febrero se dieron a conocer los resultados de la nueva Prueba de Transición, instrumento que reemplazó a la PSU. Tal como lo indica su nombre es un test de carácter transitorio, por ende, aún se están evaluando las características finales de esta prueba.

Doscientos veintiocho mil jóvenes rindieron la PDT, de los cuales hubo un total de 230 puntajes nacionales, 122 más respecto al año pasado. Del total, 218 fueron en la prueba de Matemáticas y 2 de Lenguaje. Según Edmundo Concha, Jefe de Departamento de Matemáticas del Preuniversitario Pedro de Valdivia, aclara que: “Si bien hubo menos materia, el grado de dificultad se mantuvo y producto de esto, existe más tiempo para estudiar. Esto es un punto a favor para los alumnos”, explica.

Concha considera que la sección de estadísticas y probabilidades se empobreció, ya que los estudios revelan que hay varias variantes que indican que las cosas van dirigidas hacia allá. “Mirando hacia el futuro, volvería a poner una variable aleatoria discreta porque todo se está guiando a ese ese camino”, señala.

También explica que se perdió el eje básico de geometría. “En esta prueba la geometría va hacia el álgebra a través de la ecuación de la recta. Por un lado, eleva el grado de dificultad de las preguntas, pero por otro, la aleja de las preguntas de esta área de las Matemáticas”.

A su vez, Gonzalo González, Jefe del Departamento de Lenguaje del PDV, también considera que el grado de dificultad no cambió. De hecho, cree que las expectativas sobre la dificultad fueron bastante bajas. “Toda la información que el DEMRE entregó daba para pensar que la dificultad iba a ser menor, pero no se cumplió”.

Frente a esto agrega: “Lo que sí se logró fue la eliminación de la sección de conectores en el plan de redacción lo que facilita y nivela los puntajes a nivel estadístico”, explica.

A su juicio, la extensión de los textos no varió ni tampoco la forma de preguntar. Cree que esto se debe a que aún quedan cambios por realizar. “Tenemos que considerar que esto es transitorio, por lo tanto, aún hay tiempo para analizar las novedades que se anunciaron y evaluar cómo los estudiantes responden a esta primera prueba”, señala.

El docente considera que la prueba de Lenguaje debería mantener su carácter de comprensión lectora. “Prevemos una orientación hacia habilidades de lectura de grado medio, teniendo un 20% de preguntas dirigidas a habilidades de comprensión un poco más elevadas, que son las que discriminan en los puntajes más altos”. En el que agrega: “Es por eso, que se debería privilegiar una educación guiada a las habilidades de lectura”, aconseja.

Ambos docentes concluyen que la prueba mantiene el grado dificultad, en donde no niegan que hubo cambios notorios pero que aún falta camino para implementar una prueba final y que su deber ahora es estar pendiente y observantes de lo que se viene.

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