Discapacidad y PSU: La lucha por acceder a la universidad

Rendir la Prueba de Selección Universitaria no es una experiencia fácil para nadie. Menos aún para quienes tienen una discapacidad y, por lo tanto, deben enfrentar un escollo más en el desafío de obtener un buen puntaje

 Los estudiantes discapacitados están habituados a la resiliencia que requiere el salir adelante en condiciones más adversas que sus pares. Esto es así en la etapa escolar y luego, se reedita al rendir la Prueba de Selección Universitaria e ingresar a la Universidad. Este año 698 estudiantes discapacitados rindieron la PSU, casi un 50% más que el año pasado, en que fueron 472 los jóvenes discapacitados que rindieron la PSU, mostrando una curva en fuerte ascenso desde los 92 que lo habían hecho en 2016. Algo que se explica porque la pregunta sobre la discapacidad se incorporó visiblemente en el formulario único de inscripción. No obstante, no se ha logrado superar la barrera del 20% con posibilidades de postular a la universidad.El DEMRE permite que los estudiantes discapacitados soliciten al inscribirse para rendir la PSU, los ajustes, adecuaciones y apoyos que permitan resguardar la igualdad de oportunidades en la rendición de las pruebas. Desafortunadamente, queda sujeto a la disponibilidad de los recursos económicos, humanos y técnicos del DEMRE quienes lo aceptan o no luego de una evaluación de un Equipo Técnico Interdisciplinario.

La directora del Demre, Leonor Varas, destacó que de esta manera se “evitan interferencias en aquello que queremos medir: sus conocimientos y habilidades para ingresar a la educación superior. Cualquier interferencia como por ejemplo, tener una situación de discapacidad, es algo que tenemos que mitigar”.

Un buen ejemplo de este efecto es el caso de Juan Flores, estudiante de Arica que tiene una discapacidad física y que solicitó rendir la PSU con los ajustes necesarios – un espacio más cómodo y una mesa más amplia para estar sentado en su silla de ruedas – y que obtuvo puntaje nacional de matemáticas y puntaje máximo regional en 2017.

Este año, y por primera vez en sus 15 años de trayectoria, la PSU incluyó un sistema de computación e imágenes en braille para personas no videntes, gracias al programa de inclusión del Demre de la U. de Chile, que benefició a 8 inscritos. Junto con ello, cuatro inscritos que tienen un grado de discapacidad mayor al 70% rindieron la PSU en sus propias casas y una estudiante pidió rendir la prueba en un hospital.

Las universidades también tienen facilidades y, muchas de ellas, permiten que los estudiantes con discapacidad postulen vía admisión especial. La Universidad de Chile tiene una admisión especial para estudiantes con discapacidad visual (http://www.sti.uchile.cl/novidentes), La Universidad Católica de Chile cuenta con un  Programa para la Inclusión de alumnos con necesidades especiales (PIANE) y con una vía de admisión especial que permite el ingreso a la UC de estudiantes con necesidades especiales (visual, auditiva o motora), que presenten impedimentos físicos graves y permanentes, que les impida rendir la PSU en condiciones de equidad (http://admisionyregistros.uc.cl/futuros-alumnos/admision-equidad/postulantes-con-necesidades-especiales).

En el mundo de las universidades privadas esta situación también se contempla. La UNAB, por ejemplo, tiene una postulación especial para estudiantes acreditados ante el Registro Nacional de Discapacidad (RND) o que tengan un certificado que acredite su condición, emitido por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez. Este proceso considera ajustes necesarios para el acceso a la información que permita a los y las postulantes cursar el proceso en condiciones de igualdad y equidad (https://www.unab.cl/admision/como-postular/ingresos-especiales/ingreso-personas-situacion-discapacidad/).

Leave a Reply

No comments to display
Be the first to comment