La vía del Hogar de Cristo para erradicar la pobreza en Chile

pobreza-2El primer Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 apela a erradicar la pobreza extrema y reducir a menos de la mitad la pobreza en las diversas formas en que se mide en cada país. Rodrigo Hoyos, desde su puesto en el Hogar de Cristo, vislumbra cómo conseguirlo.


Tan radicalmente relevante es la lucha contra la pobreza para el desarrollo sostenible del planeta, que es el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030,  suscrita por más de 190 países y donde se definieron un conjunto de 17 objetivos globales para asegurar la prosperidad para todos. Este objetivo plantea que a 2030 debiera erradicarse la pobreza extrema en el mundo – medida por un ingreso inferior a 1,25 dólares diarios por persona – y disminuir a la mitad las cifras de quienes están bajo la línea de la pobreza con arreglo a estándares nacionales.

En Chile, la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) realizada en 2017 reveló que la pobreza medida por ingreso cayó de un 11,7% en 2015 a un 8,6% y la pobreza extrema alcanza un 2,3% de la población. Estas estadísticas se traducen en 1.528.284 personas que subsisten bajo la pobreza, tomando en cuenta sus escasos ingresos económicos, y que 412.839 personas no pueden satisfacer varias de sus necesidades básicas para vivir, pues viven en la extrema pobreza.

Desde 2014 se mide también la “pobreza multidimensional”, en la que evidencian complejidades en una o más de las siguientes áreas: Educación, Salud, Trabajo Social y Seguridad Social, Vivienda y Entorno, y Redes y Cohesión Social. Según los datos de la Encuesta Casen 2017, un 20,7% de los chilenos – 2.940.275 personas – están en esa situación. Desafortunadamente, aún quedan 590.614 habitantes que son caracterizados como pobres por ingreso y por sus carencias multidimensionales.

Cuando el Padre Hurtado fundó el Hogar de Cristo hace más de 70 años, casi dos tercios de la población del país vivía en la pobreza extrema. Pese a que hoy la realidad es muy distinta, la lucha contra la pobreza está lejos de acabarse. Rodrigo Hoyos es psicólogo con postgrado en psicología comunitaria y trabaja hace más de una década en el Hogar de Cristo y en la Fundación Paréntesis, que depende de esta institución. Hoy, Hoyos es Subdirector de Estudios y Desarrollo del Hogar de Cristo y desde ese rol se dedica a estudiar y analizar la problemática de la pobreza y las fórmulas para combatirla.

¿Cómo se han incorporado la Agenda 2030 y sus ODS al trabajo que realiza el Hogar de Cristo?

Es bueno recordar que los ODS surgen el año 2015, dando continuidad a lo que pretendieron los 8 Objetivos del Milenio y rescatan los aprendizajes de los anteriores objetivos, para luchar contra la pobreza, pero esta vez integrando el cuidado del Planeta y la lucha contra la desigualdad.

Para esto recoge  cinco componentes claves para lograr un Desarrollo Sostenible. Primero, la persona (para no dejar a “nadie atrás” y reconocer su dignidad); el planeta (poniéndolo al centro de nuestras propuestas); prosperidad (para que las economías estén en armonía con los recursos del planeta); paz (para vivir en armonía y justicia); alianzas (generando una alianza mundial para el logro de estos objetivos).

Como Hogar de Cristo nos sentimos convocados por esta agenda y hemos integrado sus postulados en nuestros lineamientos de trabajo porque hemos entendido que la lucha para la erradicación de la pobreza, implica no tan solo preocuparnos por la persona que la vive, sino que también por el mundo que lo acoge y muchas veces determina sus posibilidades de inclusión.

pobreza-3El primer ODS plantea que a 2030 debiera erradicarse la pobreza extrema y disminuir a la mitad que están bajo la línea de la pobreza con arreglo a estándares nacionales. ¿Cuál es la visión del Hogar de Cristo sobre la situación de la pobreza en nuestro país hoy?

Pese a que la pobreza ha venido disminuyendo sostenidamente desde la década de los 90, Chile ha decidido ampliar su mirada y salir de la exclusiva y reduccionista mirada de la pobreza medida por ingresos y ha incorporado la mirada multidimensional. Es decir, se ha abierto a entender que las variables del entorno son fundamentales para entender la situación de pobreza.

Hasta hace unos años una persona en situación de pobreza podía optar por ganar 10, 20 o 30 mil pesos más por sobre la línea de la pobreza y salía de ésta, hoy nos hemos abierto al reconocimiento de que eso no basta si se vive en un barrio con problemas de acceso, si se tiene familiares con enfermedades complejas, si la seguridad social llega tarde y mal, por ejemplo. Lamentablemente, la pobreza multidimensional se estancó y sigue habiendo un número significativo de chilenos en esa condición. Ahí está nuestro gran desafío, cómo somos capaces como país de reconocer con más fuerza estas variables, las integramos en nuestras acciones y construimos políticas públicas coherentes con esta mirada que está muy en sintonía con el mensaje y mandato de las ODS.

¿Cuál es la mirada del Hogar de Cristo sobre el camino que debe recorrer Chile para conseguir ese objetivo?

Creo que ya hemos dado los primeros pasos que eran necesarios. Al abrirnos a entender la pobreza no tan sólo relacionada con los ingresos, estamos sincerando que el problema es mucho más complejo y se explica en términos integrales, interpelándonos a todos como sociedad. Si somos fieles a esa mirada, estamos hablando de que hoy en Chile hay 4,5 millones de personas en situación de pobreza (por ingreso y multidimensional). Ese reconocimiento es fundamental en un país con un ingreso per cápita medio-alto. Por otro lado, requerimos políticas públicas más inclusivas, sustentadas en evidencia, que logren mejorar las condiciones de vida de las personas. Por ejemplo, lo que sucede en Quintero y Puchuncaví, con años de contaminación, hacen que una comunidad se sienta abandonada – y con justa razón –  parecen ser el patio de atrás de una sociedad que busca progreso. Ese progreso debe considerar la mirada de desarrollo humano sostenible.

¿Cuál es el rol que ejerce el Hogar de Cristo hoy en la lucha por erradicar la pobreza? ¿Qué política pública le gustaría impulsar?

En primer lugar, hemos invitado al país a reconocer que la pobreza es la más grave vulneración de los derechos humanos y, por tanto, es intolerable y nos debe indignar a todos como sociedad. La pobreza duele, daña y mata y no existe a nivel mundial una doble lectura al respecto. Lamentablemente, hace mucho tiempo que la pobreza dejó de ser un tema de connotación pública, en términos de la prioridad que ésta debe tener. Los pobres no marchan y sólo aparecen en los medios cuando ocurren ciertas tragedias, como el triste fallecimiento de Lisette en el Sename o de los adultos mayores en el incendio de Chiguayante. Son momentos de lucidez transitorios que nos interpelan y nos hacen preguntarnos por las condiciones de vida de los niños que han sido vulnerados en sus derechos y de las personas mayores con dependencia crónica, que son abandonados en ciertas residencias. Sólo entonces se transforman en temas sociales y estas realidades están lejos de ser excepcionales.

En Hogar de Cristo nos hemos impuesto el firme propósito de ser un agente activo de denuncia de estos temas, pero de una manera constructiva: Investigando evidencia, recogiendo la experiencia de trabajo y proponiendo al país propuestas de políticas públicas concretas para mejorar las condiciones de vida de los más pobres entre los pobres.

Un ejemplo de ello es lo que hicimos hace poco con la publicación del libro “Del dicho al derecho”, que sistematiza dos años de trabajo de investigación en el tema de las residencias de protección para niños y niñas que han sido vulnerados en sus derechos. En ese texto, no tan solo revisamos nuestra historia de trabajo con esta población, con una mirada crítica, sino que también reconocimos sus necesidades y demandas y logramos construir una estrategia concreta de trabajo con estos niños y niñas basados en estándares internacionales. Convocamos un seminario y le pedimos a los entonces presidenciables que se comprometieran a integrar esta propuesta en sus planes de gobierno. Hoy estamos piloteando 2 residencias, llevamos tan sólo 4 meses de trabajo en ello y estamos felices de constatar que cuando no se improvisa y se incorporan aprendizajes técnicos de primera línea, se logran cambios significativos con estos niños y niñas.

¿Qué cambios ha vivido a lo largo de estas décadas su institución, en el foco pobreza?

En sus más de 70 años de historia el Hogar de Cristo ha sido pionero en el desarrollo de programas de atención para distintos grupos de personas que viven en situación de pobreza y exclusión social. Ejemplo de ello es el trabajo que comenzó el Padre Alberto Hurtado con las personas en situación de calle. Muchos de nuestros programas se han transformado luego en políticas sociales que han permitido tener una mayor profesionalización y alcance en el país.

Un tema fundamental es la constatación de que este trabajo implica invitar a más personas a esta causa de justicia social. No es posible hacerlo solos, es necesario propiciar una comunidad en alianza, que se preocupe por el bien común de todas las personas que viven en este país, pero de manera muy especial por quienes – en palabras de los ODS-, “se están quedando atrás”, las personas que viven en situación de pobreza y exclusión social.

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