Mechones que deciden cambiar de carrera: Volver a pensar en la PSU

mechones-compressorEl cierre del primer semestre en las universidades se avecina y algunos estudiantes comienzan a angustiarse. No les gustó la carrera o su rendimiento fue precario. Cualquiera sea la opción, en la mayoría de los casos deberán rendirla nuevamente


Los exámenes ya están terminando y la mayoría de las universidades está cerrando su semestre. Es un momento feliz para la mayoría, que ya avizora la llegada del descanso en las tan anheladas vacaciones. Pero para unos pocos, significa un punto de quiebre. El primer semestre les permitió darse cuenta de que la carrera elegida no se ajustaba a sus expectativas o su rendimiento fue malo.

De acuerdo al Informe de Retención de 1° año publicado por el Servicio de Información de Educación Superior, en la última cohorte estudiada (2016) un 77,9% de los estudiantes permanecen en el programa después del primer año cursado. Ello implica que más de un quinto de quienes ingresan a estudiar una carrera en la universidad desiste en el camino. Al considerar las 25 carreras con mayor matrícula de primer año en 2016, 15 programas superan el 80% de retención de 1er año. Además, consistentemente las mujeres muestran una tasa de retención de 1er año más alta que la de los hombres. En el caso de la cohorte 2016 alcanza un 75,5% en mujeres y 69,1% en los hombres. Junto con ello, los datos entregados por las mismas instituciones de educación superior muestran que un 92,7% de los estudiantes que tienen gratuidad permanecieron en el sistema y un 83,3% se mantuvo en la misma carrera.

Estas cifras se condicen con las matrículas de los preuniversitarios para programas intensivos en el segundo semestre. En el caso del Preuniversitario Pedro de Valdivia 1.288 estudiantes ya egresados del sistema escolar se matricularon en estos programas el año pasado. Son estos estudiantes novatos, que al pensar en cambiar de carrera o universidad deben enfrentarse a una serie de decisiones: ¿Seguir o no seguir el segundo semestre?, ¿Desertar o congelar?, ¿Cómo contarle a los papás? ¿Preparar solos la PSU o ingresar a un preuniversitario?

En este caso, antes de tomar una decisión es necesario preguntarse ¿Qué es lo que no me gusta de la carrera? ¿Será que no me gusta, o es solo disconformidad con el rendimiento? “Dar respuesta a estas preguntas permitirá a los alumnos reflexionar sobre sus verdaderas motivaciones. Si se trata de una sensación momentánea que puede sobrellevarse, como por ejemplo mejorar el rendimiento con más estudio, o si finalmente es necesario tomar la decisión de cambiarse. Para esto les recomendamos acudir a ayuda profesional”, dice Beatriz Rivera, Directora Nacional de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia.

Ante todo, esta situación no se debe entender como un fracaso, sino como una oportunidad de aprendizaje, de descubrir lo que realmente se quiere. “La mejor forma de manejar la ansiedad es conversar sobre esto con personas de confianza, como la familia, amigos o un psicólogo. De esta forma, los jóvenes se sentirán apoyados durante el proceso. Si tienen miedo a ser juzgados o castigados, el consejo es luchar contra esos miedos y apostar por el apoyo que necesitan recibir por parte de sus cercanos”, apunta Rivera. Junto con ello, recibir opiniones de los demás ayuda a tomar una decisión correcta sobre el futuro vocacional.

Aunque los padres debieran ser los primeros a los que se acuda en esta encrucijada, muchas veces los estudiantes lidian con sus expectativas sobre su futuro profesional, por lo que suele ser un tanto amedrentador el tener que hablar de ello con la familia. “Ante esto, es recomendable que antes de plantear ‘Quiero salirme de la carrera’, se piense en un plan que acompañe esta afirmación: ‘Quiero salirme de la carrera y mi plan es’”, comenta la orientadora.

Entonces se hace necesario evaluar las distintas alternativas. Seguir hasta completar el año podría abrir la posibilidad de convalidar ramos aprobados en otra carrera de su interés; Congelar brinda un tiempo suficiente para pensar y reflexionar sobre la situación y comenzar nuevamente el año siguiente; Salirse permite preparar nuevamente la PSU y reflexionar con tiempo aquello que realmente se ajusta a un proyecto de vida, personalidad, habilidades y otros.

A sólo cinco meses de la prueba – que este año se rendirá el 26 y 27 de noviembre – los estudiantes que se enfrentan a esta situación, deben comenzar a prepararse para volver a rendir la PSU. “Se recomienda que la preparación de esta prueba sea metódica y constante. Organizar y jerarquizar las actividades y estudiar diariamente en bloques de no más de 90 minutos, que incluyan 15 minutos de descanso para no agotarse. Hacer ensayos, tomando el tiempo en que se demora, identificando en qué preguntas se toma más tiempo”, dice Rivera.

Tomar uno o más cursos en un preuniversitario es una buena alternativa, pues permite establecer una rutina y disciplina en la preparación, que se refuerza externamente, quitándole al joven el peso exclusivo de este proceso. En esta época del año hay disponibles cursos de preparación intensivos para que los jóvenes se pongan a punto para rendir la PSU. “Los contenidos son los mismos, pero se pasan en cuatro meses (agosto a noviembre) en lugar de los ocho meses que tienen los cursos anuales (abril a noviembre). Por lo tanto, si se decide a seguir un curso intensivo debe estar preparado para trabajar “intensamente”, dice Alonso Morgado, Director Nacional del Preuniversitario Pedro de Valdivia.

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