Vacaciones de invierno: ¿Qué hacer con la preparación para la PSU?

prepararpsuNo perder el ritmo, pero sin reventarse es la consigna. Con la PSU a la vuelta de la esquina, este lapso es necesario para recargar energías y enfrentar los últimos cinco meses de estudio de buena forma


Con la llegada del solsticio de invierno, las anheladas vacaciones se ven cerca. Y son quizás los estudiantes de cuarto medio o egresados que están preparando la Prueba de Selección Universitaria (PSU) quienes más las necesiten.

A sólo cinco meses de la prueba – que este año se rendirá el 26 y 27 de noviembre – los estudiantes se enfrentan a este tiempo de descanso preguntándose si será mejor usarlo para descansar o para estudiar aún más tiempo. “Es recomendable buscar un equilibrio entre el descanso y el tiempo que se va a destinar a estudiar. La idea es poder disfrutar de las vacaciones sin que signifique perder el ritmo adquirido durante los meses previos al receso de invierno”, dice Beatriz Rivera, Directora Nacional de Orientación de Preuniversitarios Pedro de Valdivia.

Las estrategias de estudio se adquieren y desarrollan, por lo cual, el ejercicio constante permitirá ir consolidando las estrategias que se han desarrollado durante el primer semestre. De acuerdo con Rivera, en vacaciones es importante repasar durante 45 minutos diarios una o dos materias y se recomienda enfocarse en los contenidos recientes con el objetivo de poder consolidar los últimos conocimientos adquiridos.

Por otro lado es importante que las y los estudiantes disfruten de experiencias de ocio y divertidas de manera individual, con sus pares y/o con sus familias. De esta manera no sólo se estará resguardando el aprendizaje formal (que es entregado tanto por su institución educativa como por el preuniversitario) sino también el aprendizaje informal.

No es recomendable focalizarse exclusivamente en reforzar los aspectos a mejorar durante este período, pues se podría generar un grado importante de frustración o aburrimiento, generando aversión hacia el estudio. En este sentido es relevante repasar aquellos conocimientos que aunque no significan mayor dificultad para él o la estudiante, es importante consolidar. Además esta visión de “ser capaz de hacerlo” aumentaría el interés y una visión positiva respecto del proceso de aprendizaje.

Con el objetivo de ser lo más eficiente con el estudio, cada estudiante debe evaluar en base a sus propias características personales lo siguiente:

  • Reflexionar y establecer el horario en que se encuentran con mayor energía y elegir ese bloque para realizar los repasos.
  • Al momento de estudiar es importante alejar cualquier distractor, por lo tanto es recomendable que al estudiar estén en la mesa sólo aquellos materiales útiles para estudiar: cuaderno, lápices, pizarra, destacadores, etc.
  • En cuanto a los celulares se sugiere utilizarlos en modo silencio, lejos de la vista o boca abajo para evitar revisarlo y así mejorar la concentración.
  • Organizar el estudio en bloques, que no superen los 90 minutos, incluyendo bloques de descanso de 15 minutos para evitar la fatiga o el agotamiento.
  • Se sugiere que la temperatura fluctúe entre los 18 a 22 grado, para no entorpecer las funciones de la atención. Por debajo de este rango, el frío provocaría inquietud y si se supera este rango, se siente somnolencia, sudor e inactividad.

Al volver de vacaciones, el retorno sea al estudio debe ser paulatino. Se recomienda que, al menos una semana antes de regresar a clases, las y los estudiantes puedan programar sus alarmas cada vez más temprano, cuidando dormir al menos 7 horas todos los días. Si durante las vacaciones se mantuvo un ritmo suave de estudios, paulatinamente debe ir aumentando hasta llegar a un ideal de máximo 90 minutos de estudio diarios, los que sumados a tu tiempo en clases deben sumar al menos un total aproximado de 8 horas de estudio diario. Para buscar motivación, es bueno revisar los libros o cuadernos de las asignaturas que más se disfrutan.

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