Santiago Adicto: Los sueños de Rodrigo Guendelman para un Santiago sostenible

guendelmanEl úndecimo ODS de la Agenda 2030 apela a lograr que las ciudades y comunidades sean sostenibles, algo con lo que Rodrigo Guendelman – con su alter ego “Santiago Adicto” sueña hace años y que plasma en todas sus redes: Hacer de su amado Santiago, una ciudad más amable


Sobre la ciudad y las comunidades que habitan en ellas nos habla el undécimo objetivo de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda 2030 que han suscrito más de 190 países y donde se definieron un conjunto de 17 objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Estos son aterrizados en 169 metas a alcanzar a través de un esfuerzo mancomunado entre gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

En el undécimo se habla de lograr que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Un camino que involucra urbanismo, uso de espacios públicos, transporte, contaminación y otros factores. Un camino en el que nuestra capital ha avanzado, pero donde aún queda mucha senda por recorrer. Rodrigo Guendelman ama Santiago. Tanto que hace unos años desarrolló su alter ego en las redes sociales – Santiago Adicto – que lo ha llevado a ser reconocido en el ámbito del urbanismo y a aumentar su popularidad en la web. En esta entrevista, Guendelman nos cuenta más sobre su amor por Santiago y su sueño sobre cómo convertirla en un espacio donde convivamos de forma más sostenible.

¿Cómo surge tu amor por Santiago y tu cruzada como Santiago Adicto?

A mí siempre me ha gustado Santiago. Nací en Santiago y he vivido casi toda mi vida en Santiago – 48 de mis 49 años de vida los he pasado acá – y la verdad es que amo esta ciudad por su geografía, por su diversidad arquitectónica, por su río, por sus cerros islas, por su vida cultural.

Al recuperar la democracia, Santiago fue poco a poco transformándose en una ciudad más cosmopolita y hoy, con la migración, tenemos un híbrido maravilloso. Es una ciudad con muchas debilidades y vulnerabilidades y en varios aspectos bien ‘al debe’, pero también es una ciudad con tremendas fortalezas y oportunidades. Yo amo esta ciudad y siempre la he querido.

Mi amor por Santiago, yo creo que existe desde siempre, sólo que fui más consciente de él producto de que había mucha gente hablando de Santiasco hace unos 8 años. Así que comencé a tuitear en mi cuenta personal fotos de Santiago y les ponía el hashtag #Santiagoadicto. En octubre del 2011 escribí una columna en el suplemento “Tendencias” de la Tercera y le puse como título Santiago Adicto y al día siguiente, cuando la vi publicada, decidí crear una cuenta en Twiter que se llamaba Santiago Adicto y luego le fui sumando otras redes.

¿Qué sueñas para Santiago a futuro, con miras a 2030?

Sueño primero que todos los santiaguinos quieran su ciudad. En la medida que no hay amor por la ciudad en que uno vive, es muy difícil lograr objetivos de largo plazo. Sueño con una autoridad metropolitana, alguien que esté por sobre los 52 municipios, alguien que tenga la fuerza que hoy no tiene la Intendencia y que ni siquiera va a tener después el gobernador elegido democráticamente, para que ponga de acuerdo a la ciudad y permita pensar en el futuro.

Sueño con una ciudad mucho menos segregada, donde la gente de mejor situación viva cerca de la gente con menor situación, para que todos aprendamos de todos y para que la gente más vulnerable tenga la oportunidad de surgir más rápidamente. Por lo tanto, necesitamos hacer de ésta una ciudad menos segregada, por una parte entregando valor a los espacios públicos de las zonas vulnerables y por otro lado haciendo espacio para que las personas más vulnerables puedan vivir en las comunas más afortunadas.

Sueño con una ciudad donde los santiaguinos quieran a su río Mapocho , que hace ya 8 años, – producto de una limpieza impresionante – no lleva aguas servidas, pero que sin embargo los santiaguinos siguen pensando que su río es un río sucio y no lo es. Creo que es importante que se entienda que el color café tiene que ver con nuestros sedimentos, nuestra geografía y finalmente nuestra identidad.

Sueño con un Santiago que se vincule y que aprenda a mirar de frente – y no le dé la espalda – a su geografía. Tenemos una de las ciudades más lindas del mundo, cuando los días son limpios en invierno y vemos esa majestuosa cordillera nevada, y hay que aprender a conocer nuestra geografía, a vivirla y a recorrerla.

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