Preuniversitario Pedro de Valdivia limpia las playas de Chile

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Entre los meses de febrero y abril de este año, Preuniversitario Pedro de Valdivia en conjunto con la Fundación Playas Limpias de Chile, llevaron a cabo la iniciativa de limpiar diversas playas chilenas, tales como La Boca, Concón, Ritoque y La Serena, logrando convocar a más de 600 asistentes voluntarios unidos por la misma causa de eliminar los desechos más comunes en las playas como colillas de cigarros, pedazos de plumavit, tapas de botella, vidrio, envoltorio de golosinas y bolsas.

El proyecto se enmarca dentro de las iniciativas de sostenibilidad de nuestra institución, que bajo el lema “Por el Mundo que Queremos”, nos hacemos parte de la nueva agenda mundial para erradicar la pobreza y proteger el planeta, a través de los 17 ODS, definidos por más de 150 jefes de Estado en la histórica Cumbre del Desarrollo Sostenible.

“No podemos quedar ajenos al drama que significa la contaminación en nuestros océanos. Por eso es que estamos convencidos de la importancia de apoyar como Preuniversitario esta iniciativa. Además es un excelente momento para generar conciencia en las familia y con amigos.  Para mi es la mejor manera de enseñarles cómo cuidar nuestro planeta a mis hijas”, comenta Maren Pimstein, Directora de Difusión y Extensión del Preuniversitario Pedro de Valdivia

En este contexto, conversamos con Amaro Gómez Pablos, conductor de televisión, periodista, explorador, viajero empedernido y buzo, sobre la importancia del océano para los chilenos y el futuro que avizora, desde las profundidades del mar. Quizás esta última faceta sea la más desconocida para los chilenos. No obstante es quizás una de las que más disfruta.

1. ¿amaro2Cuál es tu postura frente a la forma en que Chile y los chilenos nos relacionamos con el mar?

Chile es más mar que tierra y pocos lo entienden así. Reconocemos lo que pisamos pero no el azul que miramos. Incluso en cifras, es cosa de ver que somos una larga y delgada franja ontinental apegada a la cordillera para no caer al mar… un mar chileno que representa tres veces lo que somos en superficie terrestre.

2. ¿Qué has visto en el extranjero en este ámbito?

Afuera no he visto nada muy diferente. El mar tiende a ser ignorado por casi todos. Una omisión que nos saldrá muy cara. Es cuestión de presenciar su atropello, con la acidificación de sus aguas, el blanqueamiento y mortandad de sus corales, la sobre explotación pesquera y la inmensa cantidad de basura plástica que alberga.

3. Estuviste buceando con la destacada bióloga marina y premio “Héroe del planeta” Sylvia Earle y tagueando tiburones en Bahamas. ¿Qué rescatas de esas experiencias?

Si no hay Azul, no hay Verde. Y sin Verde, no hay Nosotros. Esa trilogía revela como la base de toda vida en nuestra planeta se la debemos al mar. Y es Sylvia Earle quien me enseñó aquello. Entrañable mujer de más de 80 años con una vitalidad de 20 al bucear juntos.

Y en Bahamas fui a un santuario, un refugio de tiburones, un lugar donde pueden nadar protegidos porque a nivel global la pesca los está exterminando en razón de una extracción de 100 millones al año. Al gobierno de Bahamas hubo que enseñarle con números en la mano que un tiburón vivo le iba a generar más plata a la larga que un tiburón muerto. Y así ha sido.

Nadar con ellos es un acto de humildad muy enaltecedor. Es saberse vulnerable y apreciar el impecable desplazamiento de esas bestias bajo el agua. Precioso.

4. ¿Cómo es tu relación con el mar? ¿Cómo quisieras que fuera la de rus hijos y nietos?

¡Qué buena pregunta! Con el mar tengo sentimientos encontrados… nado entre la admiración y la pena. Ese inmenso azul es para mí un mentor que acaricia a quien sabe respetarlo y reta al arrogante, un océano que aún te prodiga con comida cuando hemos sido obscenos y unos vándalos a la hora de depredarlo sin vergüenza. Y por eso también me apena el deterioro que ha tenido. Injusto. Desmesurado. Lo veo como un animal herido. El mar aún actúa con resiliencia y trata de sobrevivir, pero está con un grado atropello que pronto nos golpeará en la cara y el cuerpo tumbándonos, como castiga la ola al que anda por la vida confiado y pecando de arrogante.

5. ¿Qué le dirías a los estudiantes sobre el cuidado del patrimonio marítimo chileno?

A los estudiantes preuniversitarios les diría lo mismo que a mis hijos. Que desde ya alcen la voz y actúen. Que la generación actual les está robando a ellos y a sus hijos porque nuestro manejo de los recursos de manera sustentable ha sido bochornoso. El daño es evidente. Es cuantificable. Es un robo, pero no te están robando dinero… te están quitando vida, que es mucho peor. Y por lo mismo, junto al activismo viene también la caricia y el cuidado a lo poco que nos queda. Háganlo. Sean activos… ya no da para solo mirar el desastre. Hay que frenar y reparar.

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