Chile importa fórmula islandesa para combatir drogadicción juvenil

La última encuesta sobre consumo de marihuana a nivel continental, elaborada por la Universidad Andrés Bello y la Universidad de Londres, arrojó que nuestro país es el más marihuanero de Latinoamérica. La medición muestra que el 40% de los chilenos reconoce consumir cannabis, seguido por Argentina con un 39% y México con un 32%.

 

Mientras que el 6% de los estudiantes chilenos de 8º básico a 4º medio fuma cigarros a diario, el 35,6% ha consumido alcohol en los últimos 30 días y uno de cada tres ha probado marihuana. Cifras que transparentan que ninguna de las campañas que buscan disminuir el consumo de drogas han tenido el efecto esperado. Por eso, las autoridades nacionales decidieron traer a Chile el exitoso y reconocido proyecto islandés “Youth in Iceland”, que ha logrado bajar las tasas a niveles muy bajos: apenas el 5% de los jóvenes entre 14 y 16 asegura haber tomado alcohol durante el mes anterior.

El programa realiza un mapeo cada dos años de la población adolescente a través de encuestas en las que participan todos los colegios del país, con distintas variables, donde se recogen datos sobre sus pautas de consumo, las características de los hogares, el absentismo escolar y sus problemas emocionales.

“Hacemos la recopilación de datos y dos meses después, las escuelas disponen de los resultados nuevos. Este tipo de información es como las verduras. Tiene que ser fresca para poder continuar y adaptar tus medidas”, señaló a la BBC Jón Sígfusson, director del Centro Islandés para la Investigación y el Análisis Social, responsable de “Youth in Iceland”.

“Nada sucedió de un día para otro. Pero fue posible actuar porque los datos nos enseñaban, por ejemplo, la gran importancia de los factores parentales. Eso nos mostró la necesidad de informar a los padres y explicarles que ellos son el principal factor preventivo para sus hijos: pasar tiempo con ellos, apoyarlos, controlarlos y vigilarlos”, explicó.

Así, en Islandia pasaron de campañas que se enfocaban en transmitirles a los jóvenes los efectos negativos del consumo de drogas a empoderar a los padres y ofrecerles a los niños más actividades como deportes, música, teatro y danza.

“Los responsables no son los niños, sino nosotros, los adultos. Debemos crear un entorno donde se encuentren bien y tengan la opción de llenar su tiempo con actividades positivas. Esto hará que sea menos probable que empiecen a consumir sustancias”, afirmó.

En un principio el modelo será adoptado por cuatro comunas: Las Condes, Renca, Colina y Melipilla. Inicialmente se realizarán las encuestas y la construcción de las bases de datos que alimenten el sistema para desarrollar un programa único para el país. “Por supuesto, las culturas son diferentes. Algunos me dicen que es un enfoque casi naif porque es muy lógico. Pero es así”, concluyó Sigfusson.

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