Mineduc prepara plan para clasificar al trabajador chileno en niveles por su trayectoria

Existe un aspecto de la reforma educacional que ha pasado inadvertido en el debate, pero que es de los más trascendentales por el impacto que provocaría en el mundo laboral. Se trata del Marco Nacional de Cualificaciones (MNC), un instrumento que está siendo elaborado por el Gobierno, en conjunto con sectores productivos, y que pretende ordenar los aprendizajes que tengan las personas, para así clasificarlas en diversos niveles, permitiéndoles generar trayectorias laborales.
Así, de manera paulatina, todos los trabajadores que se capaciten o formen en programas regidos por el marco de cualificaciones estarán insertos en categorías, donde la más alta incluye a quienes saben gestionar recursos, planificar estrategias, innovar, dirigir y conocer aspectos legales de su desempeño. Hoy existen cinco etapas, pero la propuesta está siendo afinada .

cualificaciones
La subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, es quien lidera la iniciativa. Destaca que el marco “estructura los niveles de aprendizaje que tiene una persona, y eso es un consenso social, no es producto de un acuerdo de escritorio. Debe tener legitimidad social”.

De esta manera, la fórmula reconocerá los conocimientos que una persona ha adquirido durante su vida: si pasó por un liceo técnico profesional, si estudió en una universidad, si realizó un posgrado o incluso si aprendió un oficio.

Esto ayuda a construir trayectorias, porque como está definido en niveles, tiene una progresividad. Así, si estudias una carrera, el sector público, privado y las instituciones sabrán en qué nivel estás. Si estás en el 3, puedes pasar al nivel 4 y construir una trayectoria”, afirma la subsecretaria.

Para eso, el sistema debe reconocer “lo que las personas han hecho en su vida; por eso es mucho más que una ordenación de títulos y grados. La gente no solo aprende en las clases, también en otras actividades, y esto reconoce eso”.

Impacto en planteles

El marco tendrá consecuencias directas en las mallas curriculares de las instituciones de educación superior, las que deberán “ponerse de acuerdo” sobre qué conocimientos entregar. Por ejemplo, entre la amplia gama de “ingenierías” tendrá que haber conocimientos en común.

“La institución puede tener su autonomía, pero debe garantizar que el perfil de egreso debe tener un núcleo duro de conocimientos, competencias y habilidades. Sin perjuicio de que la institución puede entregar todavía más herramientas, pero al menos todos entenderemos que existe un núcleo duro de conocimiento”, detalla.

De hecho, Quiroga sostiene que han analizado mallas curriculares de algunas carreras y que se observa que ese núcleo no está presente en todas: “Hay un conjunto de conocimientos que a lo más está presente en el 30% de las carreras, pero no hay algo en común. El marco garantiza que hay un núcleo compartido”.

Según la subsecretaria, ordenar las carreras así permitirá que los empleadores, al momento de contratar, se fijen más en los niveles de conocimiento que en las instituciones de las cuales egresaron las personas. “Cuando existe un sistema de educación superior que empieza a ser tan masivo, requieres este tipo de instrumentos, porque si no pesa más el prestigio de la institución”.

El “retraso” chileno

Pese a que el sistema de cualificaciones es un instrumento extraño en el país, no lo es en el exterior. De hecho, Quiroga viene de participar en un seminario educacional del foro económico APEC, donde el avance en un marco conjunto es un tema central. Al respecto, plantea que Chile es uno de los pocos que no tiene este instrumento. Y enfatiza que debe adoptarlo pronto, debido -entre otras razones- al aumento de las migraciones.

“Cada vez es más importante este sistema de validación, pues la gente se empieza a mover más entre los países y se está buscando también el reconocimiento internacional de habilidades. Para Chile, es crucial desarrollar un marco, porque está en la agenda de todos los países y también del APEC, pero nuestro país está bastante atrasado”, advierte.

El instrumento está siendo trabajado con Corfo y la Fundación Chile, entre otras organizaciones, y debiera haber una propuesta completa durante 2017.

Fuente: El Mercurio, 01/11/2016.

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