25% de los universitarios estudia carreras con sueldos bajo $1 millón al quinto año de egreso

La reforma a la educación superior contempla la creación de un marco de cualificaciones, el que buscará estructurar el gigantesco y diverso mapa de carreras de la educación superior, para que tenga mayor pertinencia con el mundo productivo.

En esa línea, varios actores del debate han pedido que la educación -más allá de ser gratuita y de calidad- les entregue a los estudiantes un buen futuro laboral, con sueldos dignos y con posibilidades de empleabilidad.

Estos criterios son variables, pero si un parámetro fuera que los egresados universitarios ganen más de un millón de pesos al quinto año de su egreso, nos encontraríamos con que 161 mil jóvenes estudian carreras que hoy no cumplen esa expectativa, equivalentes a un cuarto del sistema universitario.

Según datos de Mi Futuro y del Consejo Nacional de Educación, estos programas corresponden principalmente a áreas humanistas, técnicas y a Pedagogías, y algunas con bajos niveles de empleabilidad, como las carreras ligadas a la comunicación. En promedio, estos programas reportan ingresos cercanos a los $600 mil y $700 mil luego de algunos años. Ver tabla siguiente (hacer click para aumentar tamaño):

tabla sueldos

La jefa de la División de Educación Superior (Divesup), Alejandra Contreras, explica que la idea del marco de cualificaciones es “el desarrollo de un sistema de educación superior articulado, que permita a los estudiantes desarrollar mecanismos de aprendizaje a lo largo de la vida, reconociéndoles también sus aprendizajes previos, ya sean formales o informales”, para que los profesionales puedan mejorar sus condiciones laborales.

“También está la necesidad de establecer un sistema coherente, transparente y legible de certificaciones para la educación superior y promover la pertinencia de los perfiles de egreso de las carreras y programas en función de los requerimientos del medio social y laboral”, añade.

Pero eso no necesariamente implica una planificación estatal de la educación. El experto del Centro de Políticas y Prácticas en Educación, Andrés Bernasconi, dice que es inviable hacer un control de ese tipo, porque “eso significaría que alguien que solo quiere estudiar Teatro no lo podría hacer, por los bajos sueldos, y el Estado no puede decirle que no: quizás él busca más que un sueldo, y la universidad también busca entregar más cosas, además de empleabilidad”.

A su juicio, la solución pasa por flexibilizar la formación: “La educación superior debiera ser capaz de entregar competencias profesionales que no estén demasiado amarradas a un nicho ocupacional. La solución de largo plazo entre el desajuste de la demanda de carreras y la oferta es la flexibilización en la formación”, afirma.

“Los hermanos pobres”

Una de las carreras con menor sueldo al quinto año, según Mi Futuro, es la de técnico asistente en educación de párvulos: $393 mil mensuales, en promedio. Desde el gremio que reúne a estos profesionales (Cotecapach), la vocera Ana Cortés explica que existe “una gran diferencia de salarios y las condiciones en las que trabajamos también son dispares. Por ejemplo, en el sur del país hay compañeras que no tienen ni baños, lo que es algo inhumano”.

Cortés añade que “la educación preescolar es muy importante para el desarrollo humano, por lo que queremos que se nos trate mejor. Ahora somos los hermanos pobres de la educación”.

Al respecto, Alejandra Contreras subraya la importancia de hacer ver que “el país no se desarrolla solo a través de su capital económico, sino también a través del desarrollo y fortalecimiento de su capital social y cultural. Y es en este sentido que el promover y contar con profesionales en el área de las artes, en las humanidades o proveniente de carreras técnicas tiene una importancia real, significativa e indesmentible para la construcción de lo que todos queremos como país”.

 

Fuente: El Mercurio, 07/08/2016.

 

 

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