Las becas de Educación Superior también están disponibles para la clase media

Cuando todavía le faltaban cuatro meses para rendir la Prueba de Selección Universitaria, Tamara Cáceres dedicó una tarde a informarse sobre las becas a las que podía acceder para pagar sus estudios. Aunque sabía que el Gobierno tenía una serie de opciones disponibles, no estaba segura respecto de si estas eran útiles para ella: como una de las dos hijas de un trabajador independiente y una dueña de casa, el ingreso de su familia tiende a fluctuar con los meses, pero no la sitúa en el decil más bajo de la escala socioeconómica.

“Existe la idea de que la ayuda está destinada a quienes tienen los mejores promedios, a quienes viven en casas con piso de tierra o a quienes están escondidos bajo un puente por la falta de hogar. En la práctica esto dista mucho de ser así”, explica Guillermo Barros, director ejecutivo de Fundación Por Una Carrera. La iniciativa -que funciona a través del sitio www.porunacarrera.cl – tiene como objetivo recopilar información respecto de las opciones de financiamiento para la educación superior, volviendo más fácil la búsqueda al reunir las alternativas públicas y privadas.

Con la asesoría que recibió de los voluntarios de esta fundación hace dos años, Tamara postuló para ser beneficiaria de la Beca Bicentenario, la que obtuvo junto a otra de alimentación y manutención. Como complemento, además se le recomendó inscribirse para la ayuda municipal que entrega la comuna de San Bernardo, donde reside. Todas juntas, las becas la ayudaron a pagar el arancel de College en la Universidad Católica, donde ahora cursa su segundo año.

Cortar trabas

Para la admisión 2015 se estima la entrega de más de 150 mil becas públicas, cerca de 12% más que el año 2014. “Respecto de los beneficios, hay becas tanto para carreras profesionales universitarias como para carreras técnico-profesionales. Todas las becas financian arancel, no incluyen la matrícula y el monto entregado va desde los 500 mil hasta la totalidad del arancel de referencia”, indica Francisco Martínez, jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación.

“Las becas están dirigidas a los estudiantes que cumplen con los requisitos académicos (promedio de notas 5.0 en el caso de las carreras técnicas y puntaje PSU sobre 500 para las profesionales), además de los socioeconómicos. En ese sentido, para este año tenemos muy buenas noticias, ya que sujeto a la aprobación de la Ley de Presupuestos 2015, el acceso a las becas de arancel se ampliará desde el 60 al 70% de los postulantes de menores ingresos del país, llegando hasta alumnos del séptimo decil socioeconómico. Esto significa un ingreso familiar que puede llegar hasta 250 mil pesos por persona; es decir, para la clase media” (ver recuadro).

Bajo la mirada de la psicóloga María Eugenia Sandoval, el principal error que cometen los alumnos de cuarto medio es no postular a las becas por pensar de antemano que no serán beneficiados. “Ellos mismos se ponen trabas por no tener clara la información, cuando en realidad es todo bastante sencillo. En esta primera etapa solo se necesita postular en línea rellenando los datos del Formulario Único de Acreditación, que pide antecedentes como el ingreso promedio”.

Como coordinadora del departamento de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, Sandoval creó un paso a paso para el sitio OrientaChile ( www.orientachile.cl ), donde se grafica la información necesaria para cada etapa.

“Un segundo error es llenar el formulario de postulación y al momento de la preselección creer que solo con poner el RUT se está listo. En este minuto, lo que en realidad importa es preocuparse de poder acreditar que toda la información que se entregó es certera”, acota Guillermo Barros. Para esto se necesita contar con documentos como las últimas liquidaciones de sueldo de quienes tienen ingresos en la familia.

Para esta convocatoria 2015, en total son once las becas de arancel públicas disponibles. En la gran mayoría de los casos, todas pueden complementarse con beneficios privados, como aquellos que otorgan las mismas instituciones o que entregan municipalidades y empresas.

“En casi todas ellas es posible que familias de clase media -son cuatro, y cuentan con un presupuesto promedio de un millón de pesos, por ejemplo- sean acreedores de estos beneficios”, indica el vocero de Por Una Carrera.

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