| Cómo son los otros movimientos estudiantiles latinoamericanos |
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No importa si el gobierno es de izquierda o derecha, lo cierto es que en varios países de América Latina han ocurrido -o están ocurriendo actualmente- movilizaciones estudiantiles parecidas a las que suceden hoy en Chile. Las características de las marchas son, por lo general, parecidas a lo que sucede en Chile: muchas de ellas son organizadas en las redes sociales, en su mayoría han sido pacíficas -aunque a veces también han terminado en saqueos y actos violentistas-, y tienen claros líderes estudiantiles, a pesar de que aseguran que, en ninguno de los casos hay una cara tan visible como la de Camila Vallejo en Chile.
Colombia: La reforma que tiene movilizados a los estudiantes "No queremos que la educación funcione como una empresa privada", dice David Florez a El Mercurio, uno de los líderes estudiantiles más importantes de Colombia que por estos días, dice, está luchando para que el Presidente Juan Manuel Santos no presente una reforma a la Ley de Educación ante el Congreso, que tiene como ejes principales la creación de universidades con ánimo de lucro y una modificación al esquema de financiamiento de las universidades públicas, con lo que pasarían a llamarse "universidades mixtas". "La reforma la querían hacer a la brava, sin consultarle al sector", cuenta Luis Enrique Orozco, académico y estudioso del tema, quien además añade que ése fue el punto clave para que los ánimos comenzaran a inquietarse. "Es un proyecto que tiene muchas limitaciones, desde el punto de vista técnico y político, y la gente no está para nada contenta con eso", dice. En consecuencia, el movimiento estudiantil comenzó a agitarse desde marzo de este año, cuando el Presidente anunció la reforma. En abril, según cuenta el líder estudiantil, se movilizaron alrededor de 300 mil estudiantes y luego han habido unas cuatro manifestaciones más. "Creamos la Mesa Amplia Nacional Estudiantil y lo que se ha logrado hasta el momento es que el Presidente no la haya presentado ante el Congreso", dice Florez, quien luego añade que para el próximo 12 de octubre están organizando un paro nacional, fecha en que, piensan, coincidirá con la presentación de la reforma del proyecto de ley al Congreso.
México: Más de nueve meses en toma El eventual fin de la educación pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue el hecho que motivó un conflicto estudiantil sin precedentes. Era marzo de 1999 cuando se aprobó un nuevo Reglamento General de Pagos que, para los universitarios de la época, significaba "una trampa para pasar de lo público a lo privado". "Hicimos tres intentos de diálogo, pero ellos se negaron rotundamente y ahí empezó todo", cuenta David Jaramillo (34), uno de los principales líderes del movimiento. Tiempo después, el conflicto tomó fuerza: copó los titulares de los medios de prensa -donde en muchas ocasiones los llamaban "delincuentes" por haber "secuestrado" la universidad- y de las agendas políticas. La Asamblea Estudiantil pasó a llamarse Consejo General de Huelga y movilizó a más de 40 escuelas de la universidad. Sin embargo, a medida que los meses pasaban -y las autoridades no les daban respuestas claras- el movimiento empezó a debilitarse. Mientras unos adoptaron una posición más moderada, otros se volvían cada vez más radicales, lo que provocó que, al momento de una convocatoria a plebiscito para detener la toma -que a esas alturas ya llevaba casi 9 meses-, los estudiantes no lograran llegar a acuerdo. Esto, según cuentan los protagonistas del movimiento, fue visto por el gobierno como un espaldarazo para tomar medidas más radicales. Así, el 6 de febrero del año 2000, la Policía Federal Preventiva ingresó a la casa de estudios y detuvo a más de 800 estudiantes. Y, aunque no se aceptó el petitorio completo de los universitarios, tampoco se impuso el nuevo reglamento. "Tuvimos que tomar la universidad durante 9 meses y medio para poder ver a la UNAM como nosotros la heredamos -y como sigue hasta el día de hoy-: pública y gratuita", cuenta Jaramillo.
Venezuela: la ley chavista que inició la marcha La década de 2000-2010 quedará en la historia como el período de proliferación de propuestas de leyes de educación superior en Venezuela. Sin embargo, una de ellas generó especial polémica. Todo partió en diciembre del año pasado, cuando la Asamblea Nacional estaba terminando su período -acababa el 5 de enero de este año- y, de manera abrupta, aprobó más de 25 leyes en cuestión de días. Una de esas normas era la Ley de Educación Universitaria (LEU), que, según Carmen García Guadilla, investigadora venezolana de temas de la educación superior latinoamericana, ayudaba a que el gobierno "concentrara casi todos los poderes y dejara muy vulnerable la autonomía universitaria". Inmediatamente, los estudiantes, liderados en parte por Carlos Graffe (25) -que estudia actualmente Administración en la Universidad Tecnológica del Centro-, comenzaron a protestar para denunciar la nueva ley que, según ellos, la aprobaron "a espaldas de la gente" para obligar a los profesores a dictar una sola ideología, ligada al Presidente Hugo Chávez. "Nosotros salimos a alertar que lo que se buscaba era el control para transformar la historia al modo que ellos querían, con un Presidente que se acercaba a la imagen de Dios", cuenta Graffe. Los días que siguieron fueron un caos: miles de estudiantes salieron a la calle a protestar, hubo represión por parte del gobierno -tanto, que muchos quedaron heridos por causa de las bombas lacrimógenas y por los perdigones- y las redes sociales ardían, herramienta utilizada para organizar las marchas. Según cuenta Graffe, fue razón para que Chávez "busque controlar internet, ya que sabe que éstas tienen mucho poder de movilización". Luego sucedió lo que, según la experta Carmen García, la oposición llamó un "retiro táctico" por parte de Chávez: el 3 de enero salió en cadena nacional diciendo que no iba a firmar la ley y que ésta sería devuelta a la Asamblea Nacional con el fin de ser discutida por todo el país. "Todo apuntaba a que en enero, apenas comenzaran las clases, las manifestaciones iban a ser cada vez más multitudinarias. El Presidente, al darse cuenta de esto, echó la ley para atrás. Se dio cuenta del descontento y trató de salvarse", añade Graffe, quien asegura que aunque la ley no ha vuelto a salir en discusión, el movimiento está vivo y pendiente de cualquier acción que pretenda tomar Chávez sobre la educación.
Argentina: La Universidad de Buenos Aires en contra del rector Lo que comenzó a principios del 2006 como una acción en contra del candidato con más posibilidades de ganar la rectoría de la Universidad de Buenos Aires, Atilio Alterini -que había ejercido un cargo de gobierno durante los últimos años del Gobierno Militar argentino-, terminó siendo una lucha de los estudiantes por una mayor democracia al interior de la universidad y participación estudiantil, lo que se vio reflejado en que, cuando Alterini decidió dar de baja su candidatura, pensando que con eso destrabaría el conflicto, los estudiantes siguieron adelante con las protestas. "Estos episodios, que fueron noticia de primera plana durante varias semanas desde el inicio de abril, fueron meros síntomas de algo más profundo y más fundamental: las fallas en el gobierno de una universidad mega", explica Ana Fanelli, Directora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES). Así siguió el movimiento hasta que el 18 de diciembre de ese mismo año, el Congreso amaneció cercado de vallas metálicas y policías para poder llevar a cabo la sesión de la Asamblea Universitaria -que los estudiantes tenían bloqueada hace ocho meses- que designó a Rubén Hallú, decano de Veterinaria y aliado de Néstor Kirchner, como rector. Aún con oposición de la Federación Universitaria, Hallú fue nombrado rector. Al asumir, trató a algunos de los manifestantes como "delincuentes".
Fuente: El Mercurio, 21/08/2011.
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